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lunes, 24 de mayo de 2010
martes, 19 de enero de 2010
Redacción de lazarillo
REDACCIÓN DE LAZARILLO
Esta es la historia de cómo un niño llamado Matías, pasó de ser un niño de la calle que daba pena a todo el mundo, a ser un respetado medico del Clínico.
Matías era un niño al que tanto familia como compañeros de escuela adoraban, todo era perfecto en su familia: un padre médico que trabaja en el mejor hospital de Barcelona, y una madre la cual era la mejor abogada de la ciudad.
Pero todo era muy bonito para que durase tanto, y un buen día, Matías recibió la triste noticia de que sus padres habían muerto en un accidente de coche.
Él pasó a ser cuidado por sus tíos, unos ricachones de Sarriá a los que no caía muy bien por los celos a sus padres.
En esa casa todo eran malas intenciones para el niño, se tenía que levantar pronto e ir a acostarse tarde para hacer faenas de la casa.
Hasta que un día se cansó de esa vida, y se fue a vivir a la calle donde aprendió a sobrevivir por sí mismo y a ingeniárselas para poder seguir viviendo.
Un día, que se encontraba cerca del trabajo de su padre, un amigo de la familia de toda la vida lo vio, y al saber lo que le había pasado, decidió acogerlo en su humilde casa, y le pago los estudios que él quisiera.
Esos estudios fueron los de médico, para honrar de alguna manera la muerte de sus padres, y así lo hizo.
Al cabo de 4 años empezó a trabajar en el Clínico, y dos años después fue nombrado jefe de su especialidad (cardiología) y pasó a ser un hombre respetado en cuanto a este campo.
Esta es la historia de cómo un niño llamado Matías, pasó de ser un niño de la calle que daba pena a todo el mundo, a ser un respetado medico del Clínico.
Matías era un niño al que tanto familia como compañeros de escuela adoraban, todo era perfecto en su familia: un padre médico que trabaja en el mejor hospital de Barcelona, y una madre la cual era la mejor abogada de la ciudad.
Pero todo era muy bonito para que durase tanto, y un buen día, Matías recibió la triste noticia de que sus padres habían muerto en un accidente de coche.
Él pasó a ser cuidado por sus tíos, unos ricachones de Sarriá a los que no caía muy bien por los celos a sus padres.
En esa casa todo eran malas intenciones para el niño, se tenía que levantar pronto e ir a acostarse tarde para hacer faenas de la casa.
Hasta que un día se cansó de esa vida, y se fue a vivir a la calle donde aprendió a sobrevivir por sí mismo y a ingeniárselas para poder seguir viviendo.
Un día, que se encontraba cerca del trabajo de su padre, un amigo de la familia de toda la vida lo vio, y al saber lo que le había pasado, decidió acogerlo en su humilde casa, y le pago los estudios que él quisiera.
Esos estudios fueron los de médico, para honrar de alguna manera la muerte de sus padres, y así lo hizo.
Al cabo de 4 años empezó a trabajar en el Clínico, y dos años después fue nombrado jefe de su especialidad (cardiología) y pasó a ser un hombre respetado en cuanto a este campo.
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